Foto de Claudia Cifuentes
Mis qeridos testerianos, aquí va mi nuevo reporte sobre las estilosas FiveFingers.
CALCE. Ya no hay ni un problema en esta materia, porque no me cuesta nada calzarme las zapatillas. Ya ni duele el dedo pequeño, que era el que más molestias me causó.
USOS. Sigo trotando y caminando con las zapatillas. Me duele el talón izquierdo, pero es lo mínimo.
EN EL MAR. Son lo más ricas que hay para meterse al agua. A mí me han gustado mucho por lo menos. Siempre he tenido un cierto rechazo al mar porque me duelen las plantas de los pies con las piedrecillas que puedan haber en la orilla, pero esto de pasar por la arena y meterse al agua con ellas es definitivamente maravilloso.

Foto de Claudia Cifuentes
Aunque, obviamente por la fecha en la que estamos, hace mucho frío y el agua está gélida no siento que vaya a salir con dos cubos de hielo en los pies. Las zapatillas producen el efecto de “templar” el agua helada, y si funcionan así en el invierno me imagino cómo serán de fabulosas en el verano.
Como les contaba en el reporte anterior, no se ponen pesadas al salir del mar, estilan muy rápido y por lo mismo basta un par de sacudones y lo poco que ha quedado de agua se va. Luego nada más es ponerlas a estilar para se sequen y listo!
Ayer alguien preguntaba si las había metido a la secadora. Personalmente estoy medio peleada con esos “artefactos” porque he destrozado un par de prendas al meterlas a secar, por lo tanto y considerando el material de que están hechas las FiveFingers, no creo que sea prudente meterlas a la secadora. Me voy por lo convencional: un par de pinzas o perritos para la ropa y esperar que el viento haga lo suyo.
Ahora les adjunto varias fotos de mi travesía en el mar, para que juzguen por sí mismos. Ojalá pueda transmitirles con ellas un poco de mi experiencia vivida con las Five Fingers en el mar.
CRÉDITOS. Gracias Karlita por aperrar conmigo en la arena mojada!!