Fotos de Claudia Cifuentes
Queridos testerianos, aquí va mi recuento de este fin de semana con las Five Fingers.
CALCE. Ya no hay problema alguno con calzarme las zapatillas. Los dedos están acostumbrados y reconocen su lugar. El dedo que da un poco más de trabajo sigue siendo el meñique, pero no duele y no molesta al caminar.
VIERNES. Fue el día en que me animé a trotar por primera vez con estas zapatillas. Fue toda una experiencia… Primero troté por la playa, específicamente por la arena y quedé muerta… Sentí como si fuera corriendo descalza, pero trotar por la arena es muy pesado, se hunden los pies igualmente como si vas sin zapatos. Troté 1km y medio aproximadamente. Después hice ese el mismo recorrido trotando por el cemento y si me lo preguntan, yo preferí trotar aquí que en la arena. En la arena me cansé el doble de lo normal, y en el cemento, pese a que hay que “trotar al estilo FiveFingers” pisando más que nada con el tarso del pie, no fue tan agotador.
Cuando iba trotando por la playa, y en un momento de poca cordura, me metí al mar. De partida el agua estaba más fría que en el ártico mismo y el hielo me caló hasta los huesos; pero ya era demasiado tarde porque cuando caí en cuenta ya tenía el agua hasta las rodillas… “Mala cosa con las FiveFingers” pensé.
Salí del agua con ellas empapadas y pensé que el frío no se me iba a pasar en los pies y que ya no iba a poder correr con ellas porque iban a estar pesadísimas por el peso del agua. Pero no fue así. Seguí trotando con una mezcla de arena, agua y zapatillas en los pies, pero no tuve mayores problemas.

Si bien es cierto que las zapatillas se me mojaron, también es cierto que no retuvieron el agua. Las sacudí, me las volví a calzar (sólo mojadas y sin arena) y terminé la distancia que antes les dije. Al correr por ellas en el cemento iban mojadas, pero no me resbalaba. Y como comenté, no juntan agua, por lo que se siente el pie mojado pero no resbaloso.
EN LA DUCHA. Para sacarles el agua de mar, me metí a la ducha con ellas y las lavé con agua helada, sin jabón o detergentes. No se despegaron ni nada, siguen tal como siempre. Las fotos que les adjunto son de cuando las puse a secar en mi terraza.
SÁBADO. Casi no me podía las piernas. Literalmente andaba reptando por las paredes de mi dpto. Cada vez que me sentaba, me paraba o bajaba algún peldaño me acordaba de mi trote del día anterior… uuuufff…. Menos mal mis FiveFingers estaban mojadas aún, así tuve la excusa perfecta para no salir a la calle… Se demoraron harto en secar, supongo porque el fin semana en Viña no fue de los mejores: lluvia y mucho frío.
DOMINGO. Dejó de llover de modo que volví a trotar en el cemento con las zapatillas. Cada vez me cuesta menos y me duele un poco el talón izquierdo, pero va disminuyendo el dolor.
CONCLUSIÓN. Las FiveFingers son lavables, no toman mal olor al estar harto tiempo mojadas. Son antideslizantes y me acomoda trotar con ellas más en el cemento que en la arena.
Estén atentos al próximo reporte, pues ya tengo otra idea para poner a prueba las FiveFingers.